Los azulejos viajeros de la Caridad

09/03/2017
Al adentrarnos en el imponente y a la vez austero edificio del Hospital de la Santa Caridad, accedemos a su patio principal, dividido por una arcada-pasillo en dos rectángulos que albergan en su centro una preciosa fuente cada uno.

Pero hoy vamos a mirar a las paredes de este patio, donde nos encontramos con siete paneles cerámicos. Por sus tonos azulados y blancos podríamos pensar que son de la misma factoría y fecha que los que adornan la fachada de la vecina Iglesia de San Jorge. Nada más lejos de la realidad. Estos azulejos ni siquiera fueron hechos para Sevilla y su ubicación ha variado mucho a lo largo de los siglos.

Los azulejos de este patio provienen de Holanda, probablemente de Delft, y tenemos constancia de su llegada a España como una donación al Convento de los Descalzos de Cádiz. Allí permanecieron adornándolo desde 1690. Dos siglos después, la Junta Revolucionaria decide en 1868 –año en que en Sevilla se derriban las murallas y puertas de la ciudad- derribar el convento para levantar una plaza de abastos. Los azulejos son llevados a Sevilla por el pintor Virgilio Mattoni, que los instala en su casa en la calle San Gregorio. En el siglo XX los azulejos serían adquiridos por Ignacio José Vázquez de Pablo, que los instala en su casa en Muñoz y Pabón.

Hermano de la Santa Caridad, este último decide a su muerte donar buena parte de sus bienes a la hermandad, incluyendo los azulejos, que se instalaron hace muy poco en el hospital. Concretamente a mediados de los años 60. La historia de unos azulejos viajeros que encajan perfectamente con un edificio espectacular.

Localización

puerta de jerez s/n. 41004, sevilla.sevilla, españa