El cementerio y el agua

10/08/2017
Bajo la zona del Barrio de San Bernardo, escondido en los cimientos de uno de los arrabales históricos de la ciudad, se encontró hace décadas el cementerio judío de Sevilla. Algunas de sus lápidas, como ya os hemos contado, pueden verse en el interior de una vitrina en el cercano párking de Cano y Cueto, en la Puerta de la Carne.

Pero el hecho es que la ubicación de este cementerio no fue elegida al azar. Estaba junto a la muralla de la ciudad que delimitaba con la judería, pero no podía estar dentro de la ciudad, como si lo estaban los cementerios parroquiales cristianos. La tradición judía manda que el mundo de los vivos ha de estar separado del mundo de los muertos. Además, el agua purificadora debe separar estos dos mundos -algo que vemos en otras culturas como la griega, en la que los muertos debían cruzar en la barca de Caronte la laguna Estigia camino del Inframundo-.

¿Pero qué agua había en esta zona? Pues para ello debemos remontarnos a la época en la que el arroyo Tagarete campaba a sus anchas por los límites de la ciudad hasta desembocar en el Guadalquivir desde la calle San Fernando. En particular, este río que separaba en Sevilla dos mundos transcurría por el eje de Menéndez Pelayo para luego adentrarse por Amador de los Ríos rumbo al norte. Así, era el Tagarete este río que separaba la vida de la muerte para los judíos hispalenses.

Localización

Cardenal Bueno Monreal 18. 41013, Sevilla.SEVILLA, España