Cuando Sevilla estaba rodeada de árboles de otro mundo

10/11/2017
Muchas veces no hace falta que sea la mano del hombre la que construya un monumento. Los alerces, árboles parecidos al cedro, rodeaban antes de la Reconquista toda la ciudad.

Cuenta Félix González de León en sus escritos que antes de que existiera el barrio de La Calzada, había en este terreno un bosque de alerces -la dehesa de Tablada era entonces un gigantesco bosque de esta especie-, y en el siglo XIX quedaba uno de ellos, enorme, que los vecinos decían que estaba allí desde tiempos de los romanos. Incluso hubo un episodio en el que, quedando un último alerce en La Calzada -estos bosques sufrieron talas e incendios durante siglos-, uno de los vecinos luchó hasta la extenuación por salvarlo, aunque finalmente no lo lograra.

Como curiosidad, estos árboles fueron muy ilustres, ya que de ellos salió la madera con la que, en parte, se construyó el retablo mayor de la Catedral de Sevilla, pero también las puertas de la Puerta del Perdón -valga la redundancia- y las puertas del Salón de Embajadores del Alcázar. E incluso alguno se atreve a decir que eran de alerce las tablas de madera que cubrían el primitivo Puente de Barcas, antecesor del Puente de Triana y única conexión durante siglos de la ciudad amurallada con el arrabal.

Localización

Cardenal Bueno Monreal 18. 41013, Sevilla.SEVILLA, España