Los lugares donde acabó la libertad

26/12/2017
Fueron edificios, en su mayoría hermosos, algunos lugar de risas y diversión. Pero la tarde del 18 de julio cambió sus historias para siempre. Son las cárceles improvisadas que trajeron los gritos y la sangre del estallido de la Guerra Civil. Más allá de la infame Cárcel de La Ranilla.

Uno de ellos se encontraba en la margen del río, justo junto al Puente de las Delicias. Era el Pabellón hermoso de la Marina de la Exposición del 29. En aquellos días de la guerra, se convirtió en una prisión improvisada en la que se metía a los militares afines a la república antes de mandarlos fusilar. Lo mismo sucedió con otro edificio, esta vez en el barrio de La Calzada. El que fuera vanguardista hotel de la Expo Iberoamericana y luego cuartel de la Guardia Civil, de bellos balcones regionalistas, también se usó para albergar a los presos políticos.

También los lugares del arte fueron cárceles. No eran tiempos para películas ni música. El Cine Jáuregui (luego Cine Rialto, como aparece en la foto superior) corrió esa suerte. Fue una cárcel en la Plaza Padre Jerónimo de Córdoba en estos tiempos, y en ella estuvo encerrado Blas Infante ocho días antes de su fusilamiento. Otro lugar que se tornó cárcel fue el Teatro Variedades de la calle Trajano, que acogía espectáculos de cabaret.

Igualmente, en el puerto atracó el Buque Cavo Carvoeiro, que durante la Guerra Civil fue una cárcel flotante en el Guadalquivir.

Localización

Cardenal Bueno Monreal 18. 41013, Sevilla.SEVILLA, España