Sangre en el estanco: el crimen que conmocionó a Menéndez Pelayo

07/02/2018
Matilde y Encarnación eran dos hermanas de Estepa que hacía muchos años que vivían en Sevilla. Las dos trabajadoras, una despachaba en un estanco de Menéndez Pelayo y la otra era cajera en unos almacenes cercanos. Vivían una vida tranquila hasta aquella noche de julio de 1952 cuando el horror acabó con sus vidas.

La gente había visto cerrado el estanco, pero nadie se había preguntado por qué. Hasta que en el entierro del hermano de las estanqueras pocos días después se extrañaron por la ausencia de las hermanas, que contaban entonces en torno a los 50 años. Fue entonces cuando los vecinos se acercaron al estanco y a su casa: todo en silencio. No había forma de encontrarlas.

Al ver que nadie contestaba, los propios vecinos forzaron la puerta y se encontraron con un panorama dantesco. Las dos hermanas, tendidas en el suelo, yacían muertas en un charco de sangre con señales de varias puñaladas y cortes en el cuello.

La policía comenzó entonces a investigar mientras Sevilla entera cuchicheaba inquieta por el cruel crimen que había sucedido en Menéndez Pelayo. Pero otros estancos de la ciudad comenzaron entonces a sufrir atracos -del de las hermanas se habían llevado la recaudación semanal-, y la policía fue acercándose cada vez más a los asesinos.

Fue entonces cuando se detuvo a tres hombres que habrían cometido el crimen juntos. A pesar de su negación de los hechos, la policía consideró más que probado que aquellos eran los culpables del doble asesinato. En 1954, fueron llevados ante un tribunal y, a pesar de que casualmente se extraviaron cinco folios del sumario, fueron condenados a muerte. En 1956, sin haber prosperado las peticiones de revisión del caso e indulto, los tres hombres fueron ajusticiados, dando así por cerrado con sangre el conocido como “crimen de las estanqueras”.

Localización

Cardenal Bueno Monreal 18. 41013, Sevilla.SEVILLA, España