Una estampa de hace cuatro siglos en San Roque

24/02/2018
La estampa que se puede ver estos días en la Parroquia de San Roque es una cita con la historia de una de las devociones más arraigadas de la Historia de Sevilla. El Santo Crucifijo de San Agustín o Cristo de San Agustín luce en estos días como lo hizo en el siglo XVIII.

Tras los cultos realizados a esta talla, cuyo original se perdió en el incendio provocado de la parroquia en la Guerra Civil, el crucificado ha vuelto a su altar. Pero hay una novedad, ya que se le ha colocado el llamado ‘velo de tiniebla’ pendiendo del travesaño de la cruz. ¿Qué quiere decir este paño de encaje? Es una iconografía recurrente aún en muchos lugares de España y, en el siglo XVIII, también la tuvo el Cristo de San Agustín de Sevilla. Representa el velo del templo que aparece en los Evangelios, ese que se rasgó cuando Cristo dio su último aliento en la cruz y el cielo se cubrió de tinieblas desapareciendo el sol -de ahí también el nombre de este curioso símbolo-.

Si nos retrotraemos hasta las imágenes que aparecen en grabados del primitivo Cristo de San Agustín, lo vemos no solo con el velo de tinieblas pendiendo de la cruz y recogido en la parte inferior trasera de la misma, sino también con la cabeza alada de un ángel a sus pies, algo que también tenía antigüamente. Para completar la estampa a la imagen que podemos ver estos días en San Roque solo le faltarían los cuatro candelabros sencillos al pie de la cruz, y tendríamos la imagen que podían ver los sevillanos del siglo XVIII.

La historia del Crucifijo de San Agustín tiene grandes hitos en la ciudad. El crucificado salió a las calles de la ciudad cuando hubo la epidemia de peste y Sevilla se encomendó a él, remitiendo la epidemia. Desde entonces, cada 2 de julio la corporación municipal peregrina hasta San Roque vestida de gala, incluidos los maceros del ayuntamiento, y renuevan el Voto de Gratitud ante el Cristo de San Agustín -solo se interrumpió esta tradición durante algunos años del siglo XX-.

Originalmente, y de ahí su nombre, este cristo estuvo en el vecino Convento de San Agustín, hoy en ruinas, que se encontraba en lo que hoy es la esquina de Luis Montoto con Recaredo y la calle Alonso de Orozco. Con las desamortizaciones, este crucificado pasó posteriormente a la Parroquia de San Roque donde el fuego del odio desgraciadamente lo redujo a cenizas en 1936. El actual es una talla posterior a la Guerra Civil que mantiene algunas de las señas del original como el pelo natural.

Localización

Cardenal Bueno Monreal 18. 41013, Sevilla.SEVILLA, España