La Inmaculada que no le gustó a los monjes de San Francisco

26/02/2018
Una de las primeras Inmaculadas que pintó Murillo fue ‘La Colosal’, que por suerte conservamos en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Se hizo para el arco de la iglesia del Convento de San Francisco, que estaba donde hoy se abre la Plaza Nueva.

Dice la tradición que cuando Murillo presentó el cuadro, a los franciscanos no les gustó demasiado. Pero Murillo sabía que su cuadro no estaba realizado para ser visto a ras de suelo. Una vez que se colocó a su altura, los monjes cambiaron su visión sobre la obra. No hay que obviar que este lienzo mide tres metros de ancho y casi cuatro y medio de alto. Por algo es ‘La Colosal’. De hecho, su tamaño fue lo que hizo que el Mariscal Soult no pudiera llevársela durante la invasión francesa, y se quedara recluida en el Alcázar.

Localización

Cardenal Bueno Monreal 18. 41013, Sevilla.SEVILLA, España