La gran explosión de la calle Betis que reventó las vidrieras de la Catedral

04/05/2018
Hoy vemos la calle Betis y, durante el día al menos, es un lugar tranquilo en el que si ponemos atención solo escuchamos el rumor del río. Pero en el siglo XVI fue el escenario de una de las explosiones más importantes que ha vivido la Historia de la ciudad.

Fue en 1579, cuando en aquel tiempo y en las cercanías de esta calle ribereña con la calle Troya, hizo explosión un molino en el que se fabricaba pólvora. Una explosión tan tremenda que las crónicas de la época hablan de 200 muertos en el arrabal y de la destrucción total de "treinta pares de casas". Y, sin exageraciones, tan tremenda fue esta explosión, que reventó varias de las vidrieras de la Catedral. Y sabemos que es cierto porque las crónicas de los maestros cristaleros del mayor templo de la ciudad, en su memoria de reparaciones, explican los arreglos que tuvieron que hacer en ellas tras esta explosión.

¿Y cómo era posible que hubiera un molino de pólvora entre viviendas? Pues de aquello se dieron cuenta con la explosión los regidores de la ciudad, que impulsaron a los fabricantes a llevárselas algo más lejos. Y se las llevaron a las cercanías de Plaza de Cuba. Con la mala suerte de que en 1613 salieron ardiendo dos de aquellas fábricas y uno de los almacenes de pólvora, provocando otro desastre. A raíz de aquello, la pólvora salió definitivamente de Triana, gracias a intervención real que ordenó que se trasladaran a la zona actual del Cortijo del Cuarto, camino de Dos Hermanas.

¿Qué testimonio de todo esto queda en las calles de la ciudad? Pues uno de los azulejos cervantinos, el de la calle Troya. En el que al situar la casa de Monipodio de 'Rinconete y Cortadillo', se habla de que estaba próxima a la fábrica de pólvora.

Localización

Cardenal Bueno Monreal 18. 41013, Sevilla.SEVILLA, España